En una sociedad de la opacidad del poder y de desconfianza ciudadana hacia todas las instituciones el acceso a la información y a una interpretación rigurosa de lo que pasa se convierten en condiciones esenciales para poder asumir el control de nuestras vidas. En realidad, si por periodismo entendemos obtener información, analizarla y distribuirla, no se puede hablar de crisis del periodismo, sino de su transformación. Lo que sí está en crisis es el obsoleto modelo de negocio de los medios de comunicación
En un estudio que publicamos recientemente con Bregtje van der Haak, exdirectora de la televisión pública holandesa, y el premio Pulitzer Michael Parks, mostramos de qué forma los periodistas actuales necesitan de la colaboración de múltiples especialistas y recursos a las más variadas fuentes de información que surgen constantemente en internet y en bases de datos digitales. Así ha surgido un periodismo en red en el que es el conjunto de la red el que produce y distribuye la información, donde colaboran múltiples especialistas y donde la autenticación de la información se hace esencial . Dicha evolución no disminuye el papel del periodista profesional. Al contrario. Alguien tiene que integrar e interpretar toda esa información en tiempo real. Ese alguien es un profesional preparado para hacerlo y con independencia de criterio.
Manuel Castells, los desafíos del periodismo profesional
En un mundo donde cualquiera puede informar, parte del poder del periodismo es que comprueba la información, así que parte del trabajo de un periodista es cuestionar la desinformación”, cuenta, y explica que tanto los blogs como el periodismo pueden mejorarse mutuamente. ¿Qué futuro le ve al periodismo? “Habrá algunas transformaciones, muchos periódicos locales ya están desapareciendo, pero la sociedad necesita el periodismo, y la sociedad consigue de algún modo lo que necesita”.
La telefonía celular creció a una tasa anual de 23,75% en el periodo 2006-2012, mayor al reportado entre 1999-2005, que fue de 19,80%. Las ganancias de la telefonía móvil se cuadruplicaron, pues en los últimos siete años se acumularon 20.651 millones de bolivianos respecto a los 4.846 millones de 1999-2005.