Muchos jefes de Estado se manejan hoy con paradigmas de ejercicio del poder de otras épocas, propias en muchos casos de Estados totalitarios al mejor estilo orweliano. El control y compra de medios por parte de muchos presidentes para mantener un mapeo y manejo de la información lineal recuerda a 1984 de George Orwell y el Gran Hermano que busca monitorear toda la sociedad para mantener el statu quo de poder. Hoy esa lógica entra en crisis ante el avasallamiento tecnológico y la diversidad de medios imposible de controlar y medir. Basta que un periodista o un ciudadano común desde su computadora personal abra un blog o un sitio web para cuestionar o revelar datos oficiales, para que el esquema de poder orwelliano que se quiere ejercer se resquebraje en mil pedazos.
Martín Dinatale y Alejandra Gallo